El Ballet de Navidad
Como cada año, quiero felicitaros este tiempo con un cuento navideño ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!
El Ballet de Navidad
- ¡Apura, Nedd, que no llegamos!
- ¡Espera, que es que no hay quien se aclare con el bot! ¡No, otra vez, ya te he dicho que mi dirección no aparece en tu base de datos!
La agradable voz volvió a dirigirse al usuario con extrema cortesía: “Comprendo que el proceso pueda ser frustrante en ocasiones, pero estoy aquí para ayudarle. ¿Por favor, podría darme el nombre de su calle y así continuar con el proceso? Pinche en la flecha y el catálogo completo se desplegará…”
- ¡Mecag…dame un teléfono en el que pueda hablar con un humano!
“Lamento mucho que el proceso esté resultando estresante para usted; de hecho, le recomiendo relajarse, dado que detecto que sus pulsaciones están subiendo peligrosamente. Aquí tiene un teléfono con el que podrá comunicarse con un supervisor humano”.
- ¿¿¿Cómo que detectas…tienes acceso al puñetero “smart watch”??? ¡Que ese teléfono que me has dado 30 veces no lo coge nadie!
- ¡Oye, que está abajo el taxi, ya lo arreglarás mañana! Que llevo 40 minutos intentando que venga y éste es el primero que no me cancela a medio camino; ya sabes que luego ellos no te esperan, tenemos que bajar ya.
- ¡Maldigo diez veces el algoritmo que te crio y al vuelva usted mañana digital!
“Me entristece profundamente que entienda que no le estoy ayudando lo suficien…”
El golpe de la pantalla del portátil al ser cerrado violentamente, interrumpió la prosodia de una inteligencia artificial entrenada con los mejores contenidos que la literatura universal de la cortesía podía facilitar (entrenada gratis, por supuesto).
La pareja cogió los abrigos y echó a correr, cerrando la puerta de la casa con violencia. Abalanzándose sobre la escalera para bajar los dos pisos que les separaban de la calle, provocaron aún más ruido en su estampida.
- ¡Buf, respira! -, dijo Joel ya en el taxi. - Es todo un gran estrés, pero ya sabes cómo se pone la entrada del teatro para el Ballet de Navidad. A ver si este año, que va por reconocimiento facial, todo es más ágil, no obstante.
Efectivamente, el Ballet de Navidad siempre daba apertura simbólica a las Fiestas en la ciudad y, este año, había gran expectación con la nueva partitura de JUNO para El Lago de los Drones. Los dueños del motor de IA habían jugado con las ganas de los oyentes, y últimamente habían optado por no prodigarse tanto, con tan solo 100.000 piezas musicales nuevas publicadas este año.
No estaban ni cerca de su destino, cuando una melodiosa voz proveniente de la zona del conductor, como de programa de radio de media noche, comenzó a hablar: “Cuánto lo lamento, señor Hariri, pero hemos sido incapaces de comprobar si su póliza de seguro está en vigor. En tanto cruzamos los datos y lo volvemos a comprobar, debo inmovilizar su vehículo, por su seguridad y por la de sus ocupantes. Disculpe las molestias”.
El taxi se detuvo plácidamente, en tanto que el taxista se convertía en un mar de increpaciones en varios idiomas, mientras golpeaba repetidamente el salpicadero.
- ¡No me jod…vamos, que nos toca correr, que todavía estamos lejos!
Uno abrió la puerta que daba a la acera, mientras tiraba del brazo del otro. Los dos salieron del coche sin mirar atrás y comenzaron a avanzar como podían, costaba darse prisa con la acumulación de viandantes de esas horas. Las calles estaban iluminadas ya, con las luces de Navidad y con las de los drones, que realizaban escorzos y figuras navideñas por encima de los viandantes. Sonó un ruido de cristales rotos cerca y la gente comenzó a gritar en un lado de la vía; al parecer, un dron equivocó su rumbo y se había estrellado contra un escaparate. Un AMOR (Asistente Motorizado Operativo Robótico) se abría paso entre la multitud hacia el lugar del siniestro: “por favor, permítanme pasar para poder ayudar. Cuánto lamentamos este triste error, pero recuerden que la tasa de fiabilidad del operativo de drones autónomos es muy alta” …
- Dirán lo que quieran, pero a mí los robots estos me siguen dando mal rollo. Es que ya no ves un guardia urbano en ninguna parte.
- ¡Venga, tira y olvídate de esto, que no llegamos!
Lo cierto es que frente al teatro había una multitud arracimada, protestando y empujando para entrar. Unos empleados del teatro estaban situados a lado de las máquinas de identificación biométrica, al parecer sin uso. Intentaban formar colas ordenadas, aunque el proceso parecía ir lento.
Joel reconoció a una amiga entre la multitud e hizo por acercarse entre empujones, tirando de su marido hacia delante.
- ¿Pero qué pasa, qué es este caos?
- ¡Joel! Pues por lo que cuentan, las máquinas empezaron a fallar con alguna gente, formando tapones. Dicen por aquí que cada vez que no eran varones blancos, fallaban más que una escopeta de feria. Han tenido que salir los humanos que siguen trabajando en el teatro. Son pocos y les ha costado, pero parece que la gente ya empieza a entrar.
Después de un tiempo, se hallaron por fin dentro del edificio.
- Nedd, tenemos los sitios al lado del escenario, pregunta por favor a uno de los AMIGOs (Acomodadores Mecánicos que con Inmenso Gusto Operan) dónde es exactamente.
- Mira, creo que sé yo llegar por mí mismo, si no te importa.
Efectivamente, acertaron a la primera. Se sentaron y dejaron sus abrigos en el suelo.
“Cuánto lamentamos interrumpir sus conversaciones u otras actividades de espera en las que se hallen, pero debemos rogarles que tomen asiento. La buena noticia, es que inmediatamente va a comenzar el espectáculo. Deseamos con todos nuestros bits que disfruten con el mismo”, sonó por los altavoces.
Inmediatamente después, las luces se apagaron, el telón se levantó, y comenzó la esperada representación. Ahí estaban los bailarines de “Custom Dynamics”, haciendo acrobacias al ritmo de una música que ninguna orquesta interpretaba, sino que se expedía directamente por los altavoces.
La representación comenzaba con una divertida pieza cómica en la que una bailarina humana, trataba de emular a los danzarines mecánicos, lo que provocaba las risas del respetable.
- Mira, dirán lo que quieran, pero a mí esto me resulta humillante. Además, ¿no te suena esta música a otras muchas de antes? ¿Qué tiene esto de especial?
- SSSSSSSSHHHHH, DEJE DE HABLAR, QUE NOS NOS OÍMOS REIR.
Nedd se calló, cerró los ojos y deseó muy fuerte lo que quería que le trajeran los Reyes Magos ese año.


